Hay figuras y personalidades que siempre dan que hablar. El primer ministro italiano, Silvio Berlusconi es uno de ellos, cuando no aparece en la prensa haciendo gestos obscenos a una periodista, lo fotografían en su casa de descanso en situaciones comprometidas o termina con algunos dientes rotos producto de una agresión en la calle.
En esta oportunidad como en otras veces, la noticia es por sus dichos en relación a los inmigrantes. En especial a los inmigrantes ilegales que según se deduce de sus dichos, es “una situación propicia para engrosar las filas de las organizaciones criminales”. Una disminución de los inmigrantes ilegales sería una manera de combatir esas organizaciones, según entiende él.
Recordemos que en Italia hace no mucho tiempo, hubo una escalada de violencia al sur de ese país cuando muchos trabajadores ilegales, sobre todo de origen africano, tuvieron que huir de su lugar de trabajo, una plantación de cítricos donde laboraban recolectando frutas y fueron agredidos.
Si bien la calidad de inmigrantes ilegales es algo muy complicado, hay que tener mucho cuidado sobre cómo se dicen las cosas, porque cualquier palabra mal interpretada puede generar situaciones que en el futuro podríamos lamentar, más en estos momentos donde la falta de trabajo tiene a todos muy sensibles.
Imagen: greenic.blogs.nytimes.com













