Los centros de retención de inmigrantes irregulares o sin documentación se han convertido en verdaderas cárceles donde se violan los derechos humanos. Se denuncian malos tratos, falta de higiene, y toda una serie de puntos que no dan para nada una buena imagen de estos sitios.
La policía es quien se encarga de estos centros de retención lo cual no garantiza una adecuada atención de las personas ya que este personal no cuenta con la capacitación requerida para la atención humana a personas sino que más bien lo están para lo que implica un régimen carcelario o de centro militar.
En países como Francia los encargados de gestionar estos lugares son organizaciones no gubernamentales o el estado mediante asistentes sociales y psicólogos. Se debe tomar en cuenta la situación por la que se encuentran estas personas que no hicieron más que emigrar dejando familias, culturas y afectos por un porvenir mejor para sus vidas.
Si bien es valedero que España y Europa en su conjunto pretendan regularizar una situación poblacional que se le ha ido de las manos pero esto no implica tratar a las personas como animales.
Se debe tener memoria por parte del pueblo europeo cuando por ejemplo, en épocas en que Europa estaba en ruinas, sufriendo hambre y miseria luego de la segunda guerra mundial, cientos de miles de europeos emigraron a América donde fueron acogidos como hermanos y pudieron desarrollar sus vidas en forma decorosa.













