El gobierno español parece haber seguido las nociones y acciones perseguidas por el Premio Novel de la Paz Muhammad Yunus incorporando un número de mujeres hasta ahora nunca igualado en posiciones decisivas en su gabinete, sobre todo en áreas de desarrollo social e implementando políticas económicas y de cooperación internacional.
La idea que subyace a estos cambios e incorporaciones es la reconsideración y el redimensionamiento del papel que juegan las mujeres en ámbitos públicos y no sólo privados. Se sabe que las mujeres tienen una importancia enorme a la interna de las familias y que esto repercute en la economía mundial.
Por otro lado, lentamente se van derribando algunas barreras sustentadas en viejas tradiciones que inhabilitaban a las mujeres como seres pensantes y por tanto con poder de decisión, circunscribiéndolas sólo al mundo de los afectos.
Hoy por hoy, tras muchas luchas se reconoce que ellas son más que meras reproductoras y dadoras de afecto. Ellas tienen tantas capacidades intelectuales como los hombres al tiempo que otras potencialidades que hacen a las diferencias.
La clave del desarrollo de los países es lograr el acceso igualitario a oportunidades. España así lo entendió. Ayer la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, informó que España va a promover un fondo de género en la ONU para lograr financiar las tantas políticas de igualdad que esperan poder ser realizadas.
En este sentido, España está comprometida a nivel nacional e internacional en acciones destinadas a cooperar con las mujeres a través de la ejecución de políticas de igualdad de oportunidades que tiendan a eliminar la inequidad de género.
Según datos oficiales, el Gobierno aumentó en un 400% la ayuda económica a mujeres conformándose en el tercer donante de microcréditos del mundo y esperan al final de la legislatura destinar el 15% a la ayuda del desarrollo de las mujeres.
Fuente: El Pais













