En un país que se jacta de ser desarrollado y una potencia mundial la accesibilidad democrática de sus ciudadanos a los servicios públicos y privados debe ser una condición excluyente que englobe todo tipo de personas.
Lamentablemente las personas que tienen diferencias en cuanto a sus capacidades físicas y/o mentales o psíquicas tienen graves problemas para hacer uso de los distintos servicios que las ciudades españolas poseen.
Es el caso por ejemplo de las personas que tienen alguna llamada “discapacidad” y se encuentran por ejemplo en silla de ruedas. Estas personas directamente no pueden acceder a un autobús ya que éstos no poseen la infraestructura necesaria para ello.
Las rampas son algo fundamental para que alguien en silla de ruedas pueda acceder a un servicio de transporte público y lamentablemente no suele suceder en la mayoría del transporte español.
Es el caso del testimonio de nuestra fuente de información en 20minutos donde se detalla la experiencia de una persona de casi 70 años de edad que se encuentra en esta situación y relata las dificultades con las que debe lidiar en su vida cotidiana.
Señala que ve pasar todos los días el autobús sin poder utilizarlo porque no tienen rampa para poder subir en silla de ruedas.
Pensamos que esto es inconcebible y se deberían instrumentar las acciones necesarias por parte de quienes tienen los medios y la obligación de responder a las necesidades de los contribuyentes. Mientras esto no suceda España no puede pretender ser una potencia mundial.
Fuente: 20minutos | imagen: ideharcelas













