Continuamos con la segunda parte del artículo que empezáramos ayer sobre la crisis económica enmarcada en la economía de mercado en la cual vivimos.
Hablábamos de los indicadores de la calidad de vida. Desde mi forma de ver las cosas no es un indicador de calidad de vida, el poder cambiar un teléfono cada seis meses o lo mismo con un automóvil pues es un lujo que tiene un costo demasiado alto y un valor demasiado destacado como motor de las empresas. Las obligaciones de las empresas tendrían que comprender estos aspectos ya que son varios los beneficios que obtienen cuando el viento está a favor.
En el caso de los bancos por ejemplo, instituciones que se han enriquecido con miles de millones de dólares no pueden estar teniendo la pobre participación y colaboración que desempeñan en la sociedad. Un ejemplo de ello es lo sucedido con los bancos españoles hace muy poco tiempo cuando se negaron a colaborar y el mismo presidente Zapatero tuvo que pedirles por favor que brindaran más crédito durante este difícil año que se está transitando.
En los Estados Unidos parecen haber aprendido la lección, aunque esto hasta ahora son solamente ilusiones trasladadas en palabras por el nuevo gobierno y en acciones que hasta el momento parecen haber sido inevitables. Me refiero a la nacionalización de la banca norteamericana so pena de un multimillonario subsidio que pagó el pueblo estadounidense para salvar la economía de ese país que había sido saqueada por los delincuentes de “cuello blanco” de Wall Street y los banqueros.
Está bien ganar dinero, claro que sí, todos lo necesitamos en este sistema, de otra forma estaríamos fritos … la opresión nos ha ganado hace tiempo a los hombres pero habría que ponerle un freno a la ambición desmedida cuando afecta a tanta gente. Pero bueno, así está el mundo amigos …
imagen: masecuador













